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El Atrapasueños Mágico Parte 3



—“Debes renunciar a todos tus poderes, solo así conseguiremos despertar a tu hijo” —las palabras dichas por la anciana no dejaban de repetirse en la mente de Nadia. ¿Puedo confiar en ella?, ¿Por qué es necesario perder mi poder?, ¿Recuperaré de verdad a Lucas si lo hago?, las dudas le asaltaban continuamente.
—¡Pero yo soy el hada que ayuda a todos los niños que se adentran en el mundo de los sueños!, ¡Sin mí estarán perdidos! —dijo Nadia con ganas de llorar por la impotencia que sentía.
—Si quieres salvar a Lucas no hay otra opción, tienes esta noche para decidir que harás —respondió Lía con firmeza pero con suavidad, era consciente de lo mal que lo estaba pasando el hada.
Nadia decidió ir a dar un paseo para despejarse y pensar. Tomó un estrecho camino que conducía al frondoso bosque que había atravesado para llegar a casa de Lía. Los árboles que la rodeaban parecían desprender magia solo con mirarlos, no recordaba haber visto ese tipo de árbol en ningún lugar que no fuera en el mundo de los sueños. El suave viento mecía las ramas de los grandiosos árboles que allí habitaban, y el sonido que producía era como una hermosa melodía creada para relajar a quien la escuchara.
Nadia comenzó a tranquilizarse y el bosque quedó en completo silencio al sentir su presencia, ni siquiera se escuchaba el alegre piar de los pajarillos; incluso el aire se tomó un descanso, ofreciendo así la calma que en esos momentos necesitaba el hada.
Observando la belleza que la rodeaba comenzó a pensar en lo que disfrutaría Lucas en aquel lugar, subiéndose a los árboles, saltando en el río, jugando al escondite con sus amigos….
Caminando llegó al viejo puente, por debajo discurría un río de aguas cristalinas que te invitaba a sumergirte en él; le llamó la atención el efecto de los rayos de sol reflejados en la diáfana agua, era un espectáculo de una inmensa hermosura. Se encontraba extasiada observando cuando ocurrió algo extraordinario, de las claras aguas comenzó a salir una franja de luz blanca y fue ascendiendo hasta llegar a la otra orilla del río, donde volvió a sumergirse, quedando así delante de ella formado un deslumbrante arcoíris. Nadia se quedó maravillada y comenzó a sentir con claridad que decisión debía tomar.
Al volver a la cabaña le llegó un agradable olor y su estómago comenzó a gruñir, había perdido la noción del tiempo durante el paseo, ya era la hora de comer.
—¡Qué bien huele! —comentó Nadia a la anciana que se encontraba en la cocina terminando de guisar.
—Una buena sopa te reconfortará, con la barriga llena pensarás mejor —le contestó Lía sonriendo.
—Ya he tomado una decisión, lo haré por mi pequeño Lucas —respondió con seguridad el hada.
—¡Muy bien!, comamos y luego te mostrare lo que debemos hacer —dijo la anciana con cariño.
Cuando terminaron de comer Lía la llevó a la parte trasera de la cabaña y con la mano hizo un símbolo en el aire, apareciendo un portal mágico.
—Al atravesar el portal entrarás a un mundo muy similar al de los sueños, los dos están íntimamente conectados. Piensa que solo podrás llegar a Lucas renunciando a tus poderes antes de atravesar la puerta que hay en el árbol al cruzar el puente, yo lo crearé para que tu hijo despierte —Lía la miraba con dulzura, transmitiéndole confianza.
Nadia se paró frente al portal, en su mente se encontraba la imagen de Lucas, “Por ti hijo mío, hasta el fin del mundo” pensó a la vez que miró a la anciana de la que se despidió con un gesto de la mano, a continuación atravesó el portal con confianza plena en la anciana.

Victoria Cuesta Prieto y Raquel Garranzo Blanco

El Atrapasueños Mágico Parte 2



Los días pasaban y Nadia seguía sin descubrir el modo de romper el maleficio que tenía atrapado a Lucas en el sueño.
Ya había hablado con casi todos los críos de la aldea, intentaba encontrar algo útil en los sueños que ellos tuvieron con la malvada bruja. Esa tarde se veía con el último de los niños. En ese momento se dirigía a la plaza del pueblo donde se iban a reunir.
Al llegar, se encontró con un guapísimo niño rubio, con unos hermoso ojos azules, su bonita sonrisa le hizo recordar con añoranza la risa de su hijo, la que llevaba muchos días sin escuchar.
—Hola David, ¿cómo te encuentras?
—Hola Nadia, muy bien. ¿y usted? —al crio le daba pena ver tanta tristeza en los ojos de la hada.
—Bien, pero ansiosa por recuperar a Lucas —contestó el hada con tono melancólico y apagado.
—Espero poder ayudarla con el sueño que tuve anoche —Nadia sintió una punzada de esperanza e ilusión al escuchar a David.
— ¿Qué has soñado? Adelante, cuéntame —su intuición le avisaba de que era algo interesante.
—Anoche soñé con una anciana, tenía una dulce voz y me dijo que le podía ayudar a romper el maleficio de Lucas, pero que para eso debería ir al lugar en el que ella se encuentra.
—¿Cuál es ese lugar? —preguntó el hada con impaciencia.
—¡Eso no lo sé!. Ella me dijo que tiene que llevar todo lo que nos pida en sueños a los niños.
También me dijo que usted debería demostrar lo mucho que quiere a Lucas.
—¡Ohhh!, ¿cómo mostrar el inmenso amor que le tengo a mi hijo?, ¿te dijo que debes entregarme tú? —volvió a preguntar Nadia, extrañada ante las peticiones de esa mujer.
—¡Sí!, a mí me dio un mensaje para usted:
“Debe llevar el atrapasueños que Lucas tiene colgado en el cuello, y para no dejarle sin protección todos los niños de la aldea debemos acompañar a Lucas mientras rompen el hechizo de la bruja”.
—¡Muy bien!, espero que no tarde en decírselo a los demás —le preocupaba el tiempo que tardaría en poder conseguir todo lo que la anciana pidiera a los niños.

A la mañana siguiente bien temprano, le sorprendió ver a todos los niños del pueblo en la puerta de su casa. La anciana los había visitado esa noche en sus sueños. Todos madrugaron mucho, deseaban ayudar para hacer volver a su amigo del país de los sueños, él se sacrificó por salvarlos a ellos.
Nadia contó con la colaboración de todos los críos para conseguir los objetos que la anciana les había pedido, había una gran variedad, pero entre todos lograron reunirlos en un solo día:
“De Lucas tuvieron que coger su juguete favorito (un arco de madera que le regaló su padre cuando vivía), los niños tuvieron que llevar cada uno alguno de sus juguetes preferidos, el atrapasueños se lo debía quitar cuando estuviera rodeado de todos sus amigos“.
                                                                                               
Ya con todo lo necesario para ponerse en contacto con Lía (así se llamaba la mujer que se aparecía en los sueños de los niños), el hada pudo emprender el viaje a la mañana siguiente hacía el lugar que la anciana le había indicado esa noche en un sueño..
David y los demás niños se quedaron protegiendo a Lucas.

Nadia atravesó un espeso bosque, después tuvo que cruzar un cristalino río por un antiguo puente, este le recordó al del sueño en el que Lucas fue hechizado por la bruja malvada. A continuación llegó a un claro del frondoso bosque, encontrando una pequeña casa, en la puerta se hallaba una señora mayor y la reconoció inmediatamente, se trataba de Lía.
—¡Hola Nadia! Espero no te haya sido complicado dar con mi hogar —dijo sonriendo la anciana, a la vez que se le acercaba para darle un abrazo.
—¡Hola Lia!, tus indicaciones me han traído directamente sin ningún tropiezo —al recibir el abrazo de la anciana sintió una agradable sensación de bienestar y amor, y sin poder evitarlo comenzó a llorar.
—Tranquila, veras como como juntas podremos liberar a Lucas, pasa y tomaremos una infusión que he preparado y te relajará.
—Muchas gracias y perdone por reaccionar de ese modo —Nadia la siguió al interior de la casa.
El hada le entregó la mochila donde se encontraba todo lo exigido por la anciana.
—Aquí está todo lo que usted nos pidió, pero lo que más me preocupa es lo de tener que demostrar mi amor por mi hijo, ¿cómo se supone que tengo que hacerlo?, y los más importante ¿quién es usted y de qué modo piensa ayudar a Lucas? —el hada tenía mil preguntas por hacer y se encontraba muy nerviosa.
—Tómate la infusión y confía en mí, responderé a todas tus dudas —la voz de Lia le calmaba y la infusión también ayudó, poco a poco se fue relajando y comenzó a sentirse mejor.
—¿Qué vamos a hacer para romper el hechizo? —le preguntó a la anciana con una gran tranquilidad.
—Tenemos objetos importantes de las personas que le quieren y el atrapasueños… —iba diciendo Lia mientras sacaba los objetos de la mochila— ahora solo nos falta tu demostración de amor —dijo mirándole a los ojos.
—¿Y qué se supone que debo hacer? —preguntó algo escéptica Nadia.
—Debes renunciar a todos tus poderes, solo así conseguiremos despertar a tu hijo —al decir esto la anciana le cogió con suavidad las manos, transmitiéndole confianza y seguridad.
Nadia se quedó sin palabras, ¿podía confiar en Lia hasta ese punto?


Victoria Cuesta Prieto y Raquel Garranzo Blanco

El Atrapasueños Mágico Parte 1



—Duérmete cariño, él te preservará de cualquier peligro mientras descansas, y no debes olvidar las palabras que debes pronunciar para despertar su poder cuando llegue el momento —escuchar a mi madre me ha tranquilizado, pero tengo muchas dudas y un enorme terror a lo que pueda pasar esta noche.
—¿Y si el miedo me deja mudo?, ¿estás segura de que el atrapasueños me escuchará? —al hablar me tiemblan la voz, estoy bastante asustado y solo me calma ver la serena mirada de mi madre.
—Confía en mí, me sentaré en el sillón y estaré toda la noche junto a ti. Eres muy valiente, conseguirás vencerla y salvar así a todos los niños de la aldea. No te soltaré la mano en toda la noche —sentir su calor me da calma y noto como el sueño va llegando, los parpados comienzan a cerrarse y oigo un buenas noches lejano acompañado de un suave beso.
 Me duermo en la tranquilidad de tenerla junto a mí, y de saber que el mágico atrapasueños me protegerá al volver la temida pesadilla.

“Esa noche el sueño comienza de un modo distinto. Me encuentro paseando por un hermoso bosque, rodeado de bonitas flores, las hay de todos los colores y huelen genial; también hay unos árboles muy altos y sus troncos son enormes, si dijera de abrazar a alguno me quedaría a la mitad ¡o menos!
De repente comienzo a escuchar una hermosa voz cantando, y sin poder ni querer evitarlo cojo un camino que se adentra en el bosque, que es de donde proviene.
¡Ohhh! Justo a mi lado hay un puente que cruza el río y sobre él se ven pequeñas luces, son muy brillantes y saltarinas, además es como si me llamaran,…pero si lo cruzo me alejaré de la hermosa voz, no sé qué hacer, bueno en realidad prefiero seguir su luz, parecen pequeñas estrellas, voy a seguirlas.
¿Qué es ese ruido?, el miedo me ha dejado paralizado y no puedo dar un paso, por el camino se ve acercarse una luz, ¿será ella?; cada vez estoy más asustado, aun así debo ser valiente, soy el único que puede ayudar a mis amigos.
Volver a verla me pone los pelos de puntas, me tiemblan hasta los dientes del miedo que tengo, no puedo dejar de pensar el último sueño en el que conseguí escapar por los pelos de su magia, y me dan ganas de llorar al recordar como mi amigo Juan no tuvo tanta suerte.
—¡Vaya, vaya!, nos volvemos a encontrar —escuchar su preciosa voz me atrae, era ella la que cantaba, embauca con sus melodías al igual que hacen las sirenas en el mar.
—¡Si!, he venido para obligarte a romper el hechizo con el que has convertido en malvados a todos los niños de la aldea —me sorprende la seguridad que muestra mi voz cuando en realidad siento pánico al verla cada vez más cerca de mí.
—¡Ja,ja,ja!, ¿tú  solo vas a conseguir algo así? —me estremezco al escuchar su diabólica risa a la vez que me intimida su cercanía. Comienzo a recordar las palabras que me ha enseñado mi madre, ya que cuando se encuentre algo más cerca debo pronunciarlas con voz alta y clara.
—¡Por supuesto que lo haré! No voy a consentir que te hagas poderosa absorbiendo la bondad de los niños —no puedo seguir hablando, el pánico que siento al verla justo enfrente mía me tiene paralizado, me ha engañado, distrayéndome mientras se acercaba lentamente. No recuerdo las palabras…¡Estoy aterrorizado y las lágrimas corren por mi cara! ¡No lo voy a conseguir!
—¡Lucas, estoy aquí!, no estás solo, recuerda las palabras y saca el atrapasueños, él te ayudará —¡es mi madre!, ¿pero, qué hace ella aquí, como ha venido? La rodean las luces que estaban en el puente y se está acercando muy despacio a nosotros.
—¡Qué agradable sorpresa!, no pensé que te atreverías a entrar en el sueño; aquí no tienes poder…¿Sabe tu hijo quién eres?
—¿Qué quiere decir mamá? —no me gusta como mira la bruja a mi madre, sus ojos están llenos de odio.
—Luego te lo explicaré todo cariño, ahora haz lo que debes hacer, eres el único que puede hacerlo —le ha sido imposible seguir hablando, ya que la bruja malvada ha exhalado un rayo hacia ella lanzándola contra el tronco de un enorme pino. La rabia se apodera de mí al ver a mi madre tirada en el suelo, y enfurecido me cuelgo en el cuello el atrapasueños, comenzando a recitar las palabras mágicas con decisión:
Con el poder del atrapasueños y la luz del amor rompo tu maleficio y desaparecerás para siempre
—¡Cállate maldito niño! —me grita enfurecida, la ira que siento por haber atacado a mi madre me da el valor necesario para seguir recitando, mientras que el atrapasueños brilla intensamente bañando con su luz a la hechicera.
—¡Sigue Lucas, no pares! —me grita mi madre que ya está levantada, y se acerca a mí mientras la bruja no para de chillar y maldecir.
—¡Ese poder que tienes niño no impedirá que te quedes atrapado en este sueño, ese será el precio que pagarás por no permitirme absorber tu bondad y romper el hechizo que realicé —he terminado de decir las palabras mágicas y me he quedado petrificado al escuchar la maldición de la bruja.
—¡No puedes hacerme eso! —grito con todas mis fuerzas mientras veo como la hechicera desaparece. Caigo de rodillas en el suelo llorando desconsolado.
—No te preocupes cariño, buscaré el modo de romper este encantamiento y llevate a casa. En ningún momento te quites el atrapasueños, de ese modo estarás protegido de cualquier mal. Te haré dormir hasta mi regreso.
—¿Me vas a dejar aquí mamá? —no he terminado de hacer la pregunta y siento como el sueño cierra mis ojos. Lo último que he sentido ha sido el dulce beso de mi madre en la frente. Sé que ella nunca me abandonará.
                                                                                               

    Victoria Cuesta Prieto y Raquel Garranzo Blanco