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Reseña: SIDI


Titulo: SIDI
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Género: Novela de Ficción / Novela Histórica
Nº Paginas: 376
Editorial: Alfagüara
Donde conseguirlo: Pincha Aquí
Valoración:


Sinópsis:

La nueva novela de Arturo Pérez-Reverte

No tenía patria ni rey, sólo un puñado de hombres fieles. No tenían hambre de gloria, sólo hambre. Así nace un mito. Así se cuenta una leyenda.

«El arte del mando era tratar con la naturaleza humana, y él había dedicado su vida a aprenderlo. Colgó la espada del arzón, palmeó el cuello cálido del animal y echó un vistazo alrededor: sonidos metálicos, resollar de monturas, conversaciones en voz baja. Aquellos hombres olían a estiércol de caballo, cuero, aceite de armas, sudor y humo de leña.

»Rudos en las formas, extraordinariamente complejos en instintos e intuiciones, eran guerreros y nunca habían pretendido ser otra cosa. Resignados ante el azar, fatalistas sobre la vida y la muerte, obedecían de modo natural sin que la imaginación les jugara malas pasadas. Rostros curtidos de viento, frío y sol, arrugas en torno a los ojos incluso entre los más jóvenes, manos encallecidas de empuñar armas y pelear. Jinetes que se persignaban antes de entrar en combate y vendían su vida o muerte por ganarse el pan. Profesionales de la frontera, sabían luchar con crueldad y morir con sencillez.

»No eran malos hombres, concluyó. Ni tampoco ajenos a la compasión. Sólo gente dura en un mundo duro.»

«En él se funden de un modo fascinante la aventura, la historia y la leyenda. Hay muchos Cid en la tradición española, y éste es el mío.» Arturo Pérez-Reverte


Opinión Personal:


Bueno, pues este es el último libro publicado por Arturo Pérez Reverte, que nos introduce en la historia de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Aunque tenga contenido histórico real, la novela no deja de ser ficción, por mucho que nos pueda contar datos o hechos que ocurrieron realmente.

Se inicia con la persecución de una tropa musulmana por parte del Cid y su grupo (cuando este ya se encontraba trabajando como mercenario, tras su destierro por parte del rey Alfonso VI). La historia nos introduce así, sin mucho más preámbulo en esta etapa de la vida del Cid. Los motivos que lo han ido conduciendo hasta aquí se nos van contando como recuerdos, pero no son muchos y solo contribuyen a crear una imagen general del pasado del protagonista para dejar clara la estructura de la vida que lo ha llevado hasta donde está. Tras dar cuenta del trabajo actual, acompañamos al Cid en su intento de búsqueda de trabajo, reuniéndose con distintas personalidades políticas de la época para ofrecer su espada y la de su grupo, como por ejemplo con el conde de Barcelona. Estos intentos son infructuosos hasta que es contratado por el rey árabe de Zaragoza. Este le encarga la misión de dirigir la conquista de unos territorios que se encuentran en disputa entre el rey de Zaragoza, y una coalición formada por su hermano, el rey de Lérida, el conde de Barcelona, y el rey navarro-aragonés. Esta parte de la historia si que es una representación (adaptada a la ficción claro) de hechos históricos reales. Tras salir victorioso de la contienda, el final queda abierto dejando en el aire el siguiente movimiento del Cid, que incitado por el rey de Zaragoza, (el cual sigue teniendo contratado al Cid al final de la historia) le sugiere que para la siguiente primavera podrían empezar a poner la mirada en Valencia y en la zona del levante peninsular.

En cuanto a los personajes, el Cid se nos presenta como un hombre sencillo, perteneciente a la baja nobleza si es que llega, pero con un orgullo propio que le hace no agachar la cabeza ni si quiera ante los reyes, aunque siempre con cortesía y sabiendo quien es, y de donde viene. Hábil estratega militar y guerrero, así como conocedor de la cultura y costumbres musulmanas, de la política de la época y de las condiciones humanas, ya que debe de tratar con multitud de personas en situaciones complejas. En cuanto al resto de personajes, no se profundiza en ninguno de una forma extrema, pasando o muy por encima de ellos, o definiéndolos lo suficiente para que si requieren de una mayor presencia en la historia o una mayor interacción con el protagonista esta esté bien estructurada y resulte armoniosa.

En resumen, el libro se encarga de introducirnos en como se va forjando la leyenda del Cid Campeador, como su nombre empieza a adquirir esos tintes legendarios por los que lo conocemos, y todo partiendo desde un hombre aparentemente sencillo, poco dado a colocarse por encima de nadie.

En cuanto a mi opinión puramente personal, a mi no me ha resultado una novela para tirar cohetes, pero como siempre, esto es algo subjetivo. Tiene acción pero ésta no es tampoco algo muy trepidante, y salvo que te gusten las novelas con un marco histórico, quizá no vaya a estar entre tus favoritas. No obstante, decir que como siempre, el trabajo de Pérez Reverte es muy bueno, con la meticulosa documentación a que nos tiene acostumbrados a los que hemos leído ya unas cuantas novelas suyas.

Ambientación precisa, con dominio sobre la geografía, el lenguaje, las costumbres, tanto cristianas como musulmanas, los nombres de la época, así como la documentación de lugares y personajes reales. Su escritura es la típica en él, consiguiendo que te sientas muy en la época, (todo lo que se puede sentir uno en una época que realmente no ha vivido) y con un lenguaje que siempre consigue adaptarse muy bien al marco histórico en el que se desarrolla la novela.

No es difícil de leer eso sí, y yo lo considero el típico libro que te vas leyendo en trocitos de 20 o 30 páginas, poco a poco, sin que sea algo apasionante pero al que puedes recurrir para ir echando ratos.

Un libro de refuerzo mientras tienes o buscas otros que de verdad vayas a devorar, o como libro si tienes poco tiempo de lectura, ya que salvo en algunas partes, no tienes porqué salirte mucho de la historia si solo vas leyendo de 30 en 30 páginas.

En resumen, quizá no lo he pintado muy bonito, pero no os asustéis, ¡se le puede dar una oportunidad perfectamente sin que salga urticaria ni mucho menos!

Colaborador: Adrian Rubio Martínez

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